A veces siento que si me llegara a deshacer de esa maleta, sentiría que mi vida estaría incompleta. Como si le faltara una última pieza al puzzle, y esa pieza fuese la que lo completase por completo. Es decir, sentiría que me falta una parte, no menos importante que el resto, por supuesto. Y por supuesto, también, que no encajaría de manera perfecta, ni una otra 'parte' que no fuese aquella.
Es como si en ella, estaría ese pedazo de mi vida del que no soy totalmente conciente, pero sé que existe. Sólo porque así lo indica su etiqueta. Con unos 50 kilos de sueños rotos, palabras que flotan en la habitación, suspiros que decoran el techo como la humedad de las paredes, promesas que decidiste descartar.
Dudo mucho que fuese capaz de deshacerme de lo que me mantuvo con vida durante todos aquellos años, y más también. Era el motor que hacía funcionar mis engranajes, era lo único que me impulsaba a sentir. Me enseñó que recordar, además de ser una solución, podría causar el problema. Dudo mucho que fuese capaz de descartarte, de aquella manera tan bizarra y para siempre. Jamás tuve el valor de deshacerme de nada que me mantuviera atada a mí misma, que me ayudara a entender quién soy y por qué. Sé que no sería tan fácil sacarte de mi vida, aunque es cierto que lo pensé. Dudo mucho que llegase a soportar el dolor que me causaría saber que además de a vos, perdí a tus recuerdos. Lo único que atestigua tus pasos por mi vida, en estos momentos.
A veces siento, que esa valija no es más que un peso para mí. Porque, en cierto modo, me obliga a permanecer en mi pasado; a no poder avanzar porque su peso es más del que yo podría cargar. Es como si, a cada lugar que voy, estoy acompañada de mi pasado turbio, que ya no me deja en paz. De sólo pensarlo me asusta la idea de creer que, aunque vos no quieras, yo te llevo a todos lados.
Me cansa cargar y llevar todo eso conmigo; aunque, confieso, me aterraría no tener de dónde recordar. Dolería más mi vacío de vos, que el peso de la valija de nuestros recuerdos, que debo llevar arrastrando de lo pesada que está.
Soy real y sincera, no te digo nada más que lo que siento. Extraño tus palabras dulces, los roces de tu piel con la mía, tus abrazos, tus besos tan llenos de vos. Extraño que me levante 'Stick-with-you' en el celular, y leer un mensaje tuyo, al despertarme. Extraño hablar con vos todas las noches. Pero más te extraño a vos.
Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar. Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución. Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis. Decidí ver cada noche como un misterio a resolver. Decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar. Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera. Ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien Amigo. Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una filosofía de vida. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente. Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas. Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar. Ahora simplemente duermo para soñar.Walt Disney